sábado, 6 de febrero de 2021

“El tiempo es la distancia más larga entre dos lugares”

 

Casi nueve años me separan de mi última entrada a este blog, y como reza el encabezado, cuánto lejos estoy de ese lugar donde comenzaba la empresa destinada a corregir uno de mis defectos, a la vez que uno de sus compatriotas me hacía la zancadilla y me hacía desviarme para concentrarme en otros menesteres.

"La palabra menester viene del latín ministerium, significaba en origen la ocupación, tarea, obligaciones o trabajo de un minister, es decir, de un servidor o criado"

Sí, soy un Servidor, justo hace ya casi nueve años que me hice Policía, uno de los motivos por los que aparté de mi lado ciertas aficiones y pasiones que me hacían feliz y que me transmitían paz, por otras que venían de la mano de obligaciones de responsabilidad por el hecho de ser un Servidor.

Y sí, era un criado también! Y digo "era" porque la flecha torcida de Cupido hizo que ese fuera mi sino, y ahora mi prisma de jugador de equipo me enseña día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, de cuan importante es ser parte de un buen equipo. Ya haré una entrada sobre la importancia de esto.

Hoy vuelvo a escribir, han pasado momentos dulces, duros, incertidumbre, dolor, añoro, alegrías, un sin fin de granos de arena que trascurren por el embudo y que te llevan a lejanos lugares, pero siempre mejorados por la experiencia que da Cronos, pero que te quita de ese marcador que indica el fin del partido.

Vivimos una pandemia mundial, pero como tantas otras que no queremos ver. Sigo mi camino. ¿A qué lejano lugar me llevará?

Nos vemos en la próxima entrada en la que te iré contando cuantas piedras y desvíos han habido en mi Senda. (Os acordáis de la Derbi Senda. ¡Jo cuanta experiencia! )






viernes, 10 de febrero de 2012

El Hombre Neandertal cómo corría.

      El hombre Neandertal no necesitaba unas  “Nike Vomero” para correr tras su comida, lo hacía con un manto de tierra y polvo bajo las plantas de sus pies desnudos y traccionaba con unas uñas de pedicura exquisita. Las marcas nos han convencido de que unas zapatillas con mucha amortiguación, con suela de goma cocida, con cordones ultralight, etc. son gatches imprescindibles para nuestra carrera y nuestra salud.
     Hablando desde la propia experiencia y habiendo invertido gran parte de mi “copiosa fortuna” en muchos modelos de zapatillas para correr en busca de una llegada a meta sin dolores, sin preocupaciones, sin esos segundos o minutos que queremos dejar atrás cuando apresuramos el ritmo, os aseguro que todavía sigo con dolencias y sin poder recuperar esos segundos.
     Ahora no voy a dejar de correr con zapatillas, ya que la bendita evolución de las zapatillas ha hecho de mis pies una princesa de guisante bajo el colchón. Lo que sí he empezado a hacer es entrenar poco a poco descalzo o semidescalzo con el fin de acostumbrar a mis pies a su movilidad natural. ¡Quiero ser un hombre Neandertal! Ya corro descalzo y con taparrabos detrás mi presa (mi mujer) por toda la casa… por ir practicando un poco…jejeje.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Una de estanterías.

    Esta mañana he ido a por unos artículos de ferretería, el no tener trabajo remunerado hace que mi mujer me tenga trabajando a jornada completa. ¡Bendito yugo familiar! Mientras hacía espera en el hall de la ferretería he hecho lo que hacemos todos cuando estamos esperando. He empezado a leer todo lo que se ponía delante de los ojos: oferta de pintura plástica, alquiler de maquinaria por horas, pintor de casas a domicilio (jiji este es mío), en este establecimiento no se fía, y … ¡SE HACEN TRABAJOS DE BRICOLAGE! 
    Me he quedado sin palabras, he tenido que leerlo dos veces más para darme cuenta. Creo que los hechos cotidianos como este, acaecidos en mi vida han hecho de mí un escritor de pésima calidad ortográfica. ¿Cómo van a aprender los niños a escribir correctamente si están rodeados de una ingente cantidad de errores gramaticales?
    Después de reflexionar un instante en casa con una taza de café en la mano, he decidido ser un superhéroe, me voy a convertir en “Correctorman”  o en “Ortografíaman”, el nombre es lo de menos. Voy a salvar a los niños y los no tan infantes del mundo, bueno del barrio, de los errores ortográficos que les puedan acechar detrás de una esquina, en una ferretería o escondidos en un banco del parque.
    Me he comprado un rotulador permanente rojo, como el de la profesora de lenguaje y una capa a juego, qué superhéroe sería sin capa. Y a partir de mañana me voy a ir a la calle a luchar contra el crimen, a corregir todas las faltas de ortografía que encuentre, hoy no puedo, tengo unas estanterías que colocar.

viernes, 27 de enero de 2012

Comienzo

         Toda historia tiene un comienzo y todo blog también tiene el suyo. Hoy doy pie a lo que espero sea una forma didáctica y amena de corregir una de mis muchas dejadeces. La Ortografía. Sí, y escribo Ortografía con mayúscula porque según la RAE, los sustantivos y adjetivos que forman el nombre de disciplinas científicas, cuando nos referimos a ellas como materias de estudio, y especialmente en contextos académicos, se escriben con mayúscula.
         Parece mentira que en la Era de las Comunicaciones y de la información masiva tengamos que seguir acudiendo a libros de escuela para poder corregir vicios tan deshonrosos como este, el mío. Vicio tan vil que ya me trastorna hasta el habla cotidiana, porque ya no sé cómo se pronuncian muchos de los pensamientos que pasan por mi mente y que mi boca sinvergüenza, esputa de mala manera.
          No achaco mis debilidades lingüísticas solo a una dejadez de una cabeza ocupada en el sinfín de tareas cotidianas y preocupaciones varias, también culpo a esta máquina de escribir que ya no mancha los dedos de tinta, y que se encarga como duende de corregir tus errores sin que tú te des cuenta. ¿Dónde está el olvidado bolígrafo con el que jugábamos en el cole? Se han vuelto tan codiciados que ahora donde único los veo es atados a las ventanillas de los bancos, y qué raro, ya hay algunos que ya no llevan tinta.
           Mi clamor es hacia esas personas que escriben sus bagatelas en cualquiera de los clústeres de la red y que lo hacen sin primero verificar su ortografía. Son muchas las veces que he tenido que acudir a un diccionario para quedarme seguro de lo que acabo de leer, para después exclamar al cielo por un poco de sentido común para aquellos que lanzan patadas al diccionario, como el mismísimo Messi patea balones a puerta en un entrenamiento de lunes. ¡Señores! Existen diversos programas de texto que te corrigen, para bien o para mal, las faltas de ortografía.
          No está mal como propósito para este año que empieza a correr ya desde el primer mes y que ni siquiera nos deja calentar un poco.