viernes, 10 de febrero de 2012

El Hombre Neandertal cómo corría.

      El hombre Neandertal no necesitaba unas  “Nike Vomero” para correr tras su comida, lo hacía con un manto de tierra y polvo bajo las plantas de sus pies desnudos y traccionaba con unas uñas de pedicura exquisita. Las marcas nos han convencido de que unas zapatillas con mucha amortiguación, con suela de goma cocida, con cordones ultralight, etc. son gatches imprescindibles para nuestra carrera y nuestra salud.
     Hablando desde la propia experiencia y habiendo invertido gran parte de mi “copiosa fortuna” en muchos modelos de zapatillas para correr en busca de una llegada a meta sin dolores, sin preocupaciones, sin esos segundos o minutos que queremos dejar atrás cuando apresuramos el ritmo, os aseguro que todavía sigo con dolencias y sin poder recuperar esos segundos.
     Ahora no voy a dejar de correr con zapatillas, ya que la bendita evolución de las zapatillas ha hecho de mis pies una princesa de guisante bajo el colchón. Lo que sí he empezado a hacer es entrenar poco a poco descalzo o semidescalzo con el fin de acostumbrar a mis pies a su movilidad natural. ¡Quiero ser un hombre Neandertal! Ya corro descalzo y con taparrabos detrás mi presa (mi mujer) por toda la casa… por ir practicando un poco…jejeje.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Una de estanterías.

    Esta mañana he ido a por unos artículos de ferretería, el no tener trabajo remunerado hace que mi mujer me tenga trabajando a jornada completa. ¡Bendito yugo familiar! Mientras hacía espera en el hall de la ferretería he hecho lo que hacemos todos cuando estamos esperando. He empezado a leer todo lo que se ponía delante de los ojos: oferta de pintura plástica, alquiler de maquinaria por horas, pintor de casas a domicilio (jiji este es mío), en este establecimiento no se fía, y … ¡SE HACEN TRABAJOS DE BRICOLAGE! 
    Me he quedado sin palabras, he tenido que leerlo dos veces más para darme cuenta. Creo que los hechos cotidianos como este, acaecidos en mi vida han hecho de mí un escritor de pésima calidad ortográfica. ¿Cómo van a aprender los niños a escribir correctamente si están rodeados de una ingente cantidad de errores gramaticales?
    Después de reflexionar un instante en casa con una taza de café en la mano, he decidido ser un superhéroe, me voy a convertir en “Correctorman”  o en “Ortografíaman”, el nombre es lo de menos. Voy a salvar a los niños y los no tan infantes del mundo, bueno del barrio, de los errores ortográficos que les puedan acechar detrás de una esquina, en una ferretería o escondidos en un banco del parque.
    Me he comprado un rotulador permanente rojo, como el de la profesora de lenguaje y una capa a juego, qué superhéroe sería sin capa. Y a partir de mañana me voy a ir a la calle a luchar contra el crimen, a corregir todas las faltas de ortografía que encuentre, hoy no puedo, tengo unas estanterías que colocar.